Hojaldre de manzana con crema pastelera, una tarta de cumpleaños poco ortodoxa
Cuando alguien en Sevilla prepara una tarta de cumpleaños y se presenta con un engendro de galletas y chocolate decorada con lacasitos, sabes que tienes alguna posibilidad de poder ofrecerte como preparatartas del evento sin quedar mal. Pero si el amigo celebrando es de Palermo, tienes problemas. Porque frente a la generosa oferta (”Qué tarta quieres que te prepare?”) llegan respuesta de este tipo:
pudiendo elegir, en orden de preferencia:
1. torta mimosa
2. setteveli
3. setteveli pistacchio siciliani
Un español como mucho pedirá “una de chocolate” o “de fruta”, éste sin embargo te da una lista con numeritos. Una hora de google para entender qué eran esas tartas. Eliminada la setteveli ya al leer los ingredientes, lo intentas con la mimosa. Hecha, fotografiada, probada, y desechada – quizás sea mejor comer una hecha por un pastelero profesional antes de ir dando palos de ciego.
HOJALDRE CON CREMA, PIÑONES Y MANZANAS
Para un molde de tarta redondo de 24 cm de diámetro:
- Dos rollos de hojaldre refrigerado – he usado muchas veces el hojaldre congelado: la tarta sale bien igual, pero con dos problemas. El hojaldre congelado es menos fácil de manejar – o está demasiado duro, o es demasiado descongelado, y a veces se rompe. El hojaldre congelado suele ser rectangular, del que sale una tarta rectangular: no tengo nada en contra de los paralelogramos, pero las porciones que salen no son ecuas – alguien tiene sólo costra, otros nada.
- dos manzanas Granny Smith, para contrastar el dulce de la crema pastelera
- azúcar
- piñones, 60 g
- mantequilla
- crema pastelera de 2 huevos (2 yemas, 250 ml de leche, 40 g de azúcar, 20 g de harina, cáscara de limón)
- mermelada de albaricoque o de melocotón
Preparar la crema pastelera: calentar la leche con la cáscara de limón en un cazo o al microondas. En un bol mezclar la yema de huevo con el azúcar y la harina. Añadir la leche caliente poco a poco, mezclando bien, y eliminando de paso la cáscara de limón. Volver a poner en el cazo y al fuego y llevar a cocción mezclando sobre fuego muy bajo por diez minutos. Cuando esté lista añadir un trocito de mantequilla, y hacer que se derrita mezclando un poco. Dejar enfriar la crema en un bol, poniendo una hoja de film transparente a contacto con la superficie para que no se forme una película dura.
Calentar el horno a 220º.
Pelar las manzanas, quitar el corazón, cortarlas por la mitad y luego en láminas pero sin llegar a la base. De esta manera se cocinaran uniformemente y será más fácil comerlas en la tarta. Ponerlas en una bandeja de horno untada de mantequilla o en un salvabandejas de silicona. Cocinarlas unos diez minutos, hasta que estén doradas. Bajar la temperatura del horno a 200º.
En una pequeña sartén derretir un poco de mantequilla y tostar los piñones. Dejarlos secar en papel de cocina (foto due.).
Desenrollar uno de los rollos de hojaldre. Con la ayuda de un molde para tartas (o un plato grande o lo que sea) del diámetro correcto, recortar una circunferencia (foto tre.), y un borde de dos centímetros largo como la circunferencia. Agujerear con un tenedor el hojaldre (foto quattro.). Poner este borde encima del borde del disco de hojaldre, como si fuera un vol-au-vent. Esto no se ve en las fotos porque se me olvidó, y me acordé sólo después de haber puesto las manzanas.
Poner la crema pastelera encima de la base de hojaldre (foto cinque.), esparcer con los piñones tostados (foto sei.), y disponer encima las manzanas (foto sette.).
Desenrollar el otro rollo de hojaldre, y cortar una celosía realizando unos cortes paralelos y desfasados (foto otto.)- o utilizar este maravilloso artefacto si lo tenéis. Pincelar con agua fría los bordes de la base de hojaldre, cubrir con la celosía, aplastando ligeramente los bordes para que adhieran bien. Con un tenedor repasar todo el borde para sellar y decorar. Pincelar la superficie del hojaldre con agua fría, espolvorear con azúcar y poner en el horno unos 45 minutos.
Cuando esté a punto de salir del horno, calentar ligeramente la mermelada de albaricoque/melocotón (en un cazo a fuego bajo o en el microondas, pocos segundos a la vez) y pincelar con ella la superficie de la tarta para darle brillo.
Receta adaptada de La Cucina Italiana.
La tarta ha sido comida, apreciada y elogiada incluso de los más tacaños en cumplidos. Pero esa mimosa se me ha quedado aquí…



Anna, si en algún momento quieres adoptar una niña dímelo… Me ofrezco voluntaria!!!! Qué cosas tan buenas cocinas…. mmmmmm!!!
ole sevilla ole lo dificil lo haces facil hare alguna de las recetas ya te contare no se cual hare todas me gustan eres una granchef un saludo si publicas algun libro esito asegurado adelante un saludo
Hola Anna no se cómo llegué hace tiempo a tu blog , me gustó todo lo que tienes, pero esta tarta me enamoró, ya la he preparado un par de veces y hoy la he puesto en mi blog y te enlacé, no me quedó tan bonita cómo a ti pero intento aprender de las maestras.
Te dejo el enlace por si quieres verlaTarta de manzana, crema y piñones
Un saludo y gracias por tus recetas
Hola María Dolores, muchas gracias por tus palabras! Esa tarta es un poco laboriosa pero el resultado final merece la pena, ¿verdad?