Archivo anual: 2009

Nueces picantes del Union Square Café – las recetas de la #twittarta navideña

“Anna, tienes que llevar esto al próximo TwittSev, te lo quitarán de las manos!”. Me decía Moi sin poder despegarse del bol de nueces picantes.

Fueron el verdadero éxito de la #twittarta, ya que al principio apenas le echaban cuenta (en fin, un bol de nueces, ya ves qué novedad) y al final se las pasaban de mano en mano. Muchos creyeron que eran compradas, y es lo que más me gusta de esta receta -no, mentira, es lo que me gusta de todas las recetas: a menudo hacer algo en casa es fácil y sabe mucho mejor de algo comprado.

NUECES DEL UNION SQUARE CAFÉ

  • 500 g de nueces mixtas – cacahuetes, anacardos, avellanas, nueces, almendras con piel (y si las encontráis, pacanas)
  • 2 cucharadas de romero fresco, picado gruesamente (un par de ramitas)
  • media cucharadita de cayena
  • 2 cucharaditas de azúcar moscovado (a falta de ello, azúcar de caña regular)
  • 2 cucharaditas de sal de Maldon (se puede sustituir por sal gorda)
  • 1 cucharada de mantequilla, derretida

Calentar el horno a 180ºC.

Mezclar todas las nueces en una bandeja de horno. Poner a tostar hasta que tomen color, tardarán unos 10 minutos.

En un bol mezclar el romero, la cayena, el azúcar, la sal y la mantequilla derretida.

Sacar las nueces del horno, meterlas en el bol y mezclar bien con el aliño. Servirlas templadas.

Si sobran (casi imposible) se pueden volver a calentar pasándolas unos segundos al microondas.

Receta de Nigella Lawson, Nigella Bites

Bizcocho de mandarinas – las recetas de la #twittarta navideña

Me encanta tener gente en casa, invitar a cenar, tomar una taza de té juntos y hablar. Ayer hice todo esto, multiplicado al cuadrado: invité (algunos de) los twitters de Sevilla para la Twittarta Navideña.

Rozamos la treintena, desde el pequeño #babyrull hasta @CurranC. Alguien trajo un dulce hecho por ellos, otros turrones, otros cositas para picar, bebidas y accesorios necesarios. Todos trajeron lo más importante – ellos mismos y sus ganas de compartir su tiempo.

Nada de lo que preparé era extrictamente estrictamente hablando navideño (algún día me atreveré con los polvorones y el panettone), me pareció más importante estar segura de que estuviera rico y de que me saliera bien. Esta semana pondré aquí las recetas – están todas requetecomprobadas, sencillas y con el resultado asegurado.

Este bizcocho de cítricos lo conocí por primera vez en enero pasado en el blog de Smitten Kitchen (si leéis en inglés os lo recomiendo: buena selección de recetas, y fotos fantásticas). A su vez lo tomó de Nigella Lawson, que lo tomó de Claudia Roden (os hablé de ella aquí). Estáis perdidos? A ver, desde el origen original: Claudia, Nigella, Deb, Anna. Ya veis, con quien me codeo (ya me gustaría).

Me encanta esta receta por varias razones: no lleva nada de grasa; utiliza los cítricos enteros (si fueran sin tratar sería mejor); y es apto para celíacos.

BIZCOCHO DE MANDARINAS

para un molde de 24 cm de diámetro

  • 4-5 mandarinas (unos 400 g)
  • 6 huevos
  • 250 g de azúcar
  • 250 g de almendras molidas
  • 1 cucharadita bien cargada de levadura química

Poner las mandarinas (enteras, con piel) en una olla, cubrirlas con agua fría, llevar a ebullición y cocer 2 horas a fuego bajo. Controlar el nivel de líquido de vez en cuando y añadir si es necesario. Escurrir y, cuando estén frías, cortarlas por la mitad y quitar las semillas (si las tienen). Triturar en el robot de cocina.

Encender el horno a 190ºC. Preparar el molde – yo ayer utilicé uno rectangular de 19 x 28 cm para poder hacer porciones individuales, pero como tarta redonda está igual de bien – mantequilla y harina/azúcar (cuidado si es para un celíaco!), o papel sulfurizado.

En un bol bastante grande batir los huevos, añadir el azúcar, las almendras molidas y la levadura. Mezclar bien (si con varillas eléctricas mejor, ya que la almendra puede que se apelmace). Añadir el puré de mandarinas.

Verter en el molde y hornear por unos 40 minutos. Estará lista, como siempre, cuando un palillos de diente (o brocheta, o punta de cuchillo) insertado en el medio saldrá limpio. Después de unos 20-30 minutos controlar la tarta, y si parece tomar demasiado color cubrir con papel de aluminio.

Sacarla del horno y dejarla enfriar, en el molde o en una rejilla. Con un poco de azúcar glas encima queda muy bien.

Se puede hacer también con naranjas y/o limones. Con los limones suele salir un poco más amargo – aumentar un poco (50 g como mucho) el azúcar.

Es un bizcocho muy jugoso, denso, que aguanta bien unos cuantos días guardado en una lata (siempre guardo un par de cajas de lata de polvorones para esto). Como todos los bizcochos, también se puede congelar: cuando se quiere tomar un trozo, se saca y se deja ablandar unos minutos, se corta lo deseado y se vuelve a congelar el bizcocho. Todos los obradores hacen esto con los bizcochos y las tartas, creédme.

Verduras de invierno – Ensalada de brócoli con bacon y tomates

Me encantan las verduras invernales.

Sí, he escrito “verdura” e “invierno” en la misma frase. En el mercado se pueden seguir encontrando calabacines, tomates y pimientos -y yo sigo consumiéndolos de vez en cuando. Pero al acercarse el otoño intento aprovechar lo que está de temporada. Y afortunadamente me encanta (casi) todo -alcachofas, calabaza, rábanos y luego esa maravilla que es a familia de las brássicas: repollo, lombarda, coliflor y brócoli.

En Escocia aprendí a comer la coliflor cruda, en ensalada (en trocitos pequeños, añadida a una ensalada verde: aporta contraste visual y textura crujiente). En mi nevera siempre hay repollo y lombarda, ya que proveen una ensalada crujiente en cinco minutos y se conservan mucho mejor que la lechuga.

Pero hay poco que se pueda comparar con unos brócoli. Poco hechos, hervidos o al vapor. Si se cuecen demasiado se vuelven marrones, blandos y asquerosos. Pero hervidos un minuto (uno de verdad, dos como mucho) y pasados por agua helada, se vuelven dulces aún estando crujientes. Aliñados con aceite y limón, podría comerlos todos los días.

Sé que no son la verdura preferida de la mayoría. Por esto publico esta receta (de Jamie Oliver, publicada por Serious Eats, retransmitida por The Kitchn), porque creo que puede hacer que muchos descubran que los brócoli sí están ricos!

ENSALADA DE BRÓCOLI CON BACON Y TOMATES

Para 2 como plato fuerte, 4 como acompañamiento.

  • 750 g de brócoli (2 cabezas más o menos)
  • 4 lonchas gordas de bacon, cortado en palitos
  • 2 tomates pera*, vaciados y cortados en daditos
  • 1 diente de ajo, picado o prensado
  • 2 cucharaditas de mostaza**
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de vinagre di vino blanco***
  • Sal y pimienta al gusto

Poner a hervir agua con un poco de sal en un cazo donde quepan los brócoli. Eliminar el tronco de los brócoli, separar las ramitas y cortarlas en trozos de 1 cm de espesor. Cocer los brócoli por un minuto, máximo dos. Colarlos y dejar que se sequen en un paño de cocina.

En una sartén cocinar el bacon con un poquito de aceite de oliva, sobre fuego medio-bajo: tiene que derretirse la grasa del bacon y éste llegar a ser crujiente.

En un bol preparar la vinagreta: unir el ajo, la mostaza y el vinagre; añadir la grasa que ha soltado el bacon y mezclar con un tenedor hasta que esté todo bien ligado. Ir añadiendo el aceite de oliva despacio, en hilo, mezclando en continuación. Probar el gusto, añadir sal y pimienta, y corregir la acidez añadiendo vinagre o aceite si hace falta.

Añadir al bol de la vinagreta los brócoli, los tomates y el bacon. Listo!

Receta de Jamie Oliver

* u otros maduro que no tengan mucha agua. Yo en casa tenía tomatitos cherry, y como no los vacié soltaron algo de líquido.

** mostaza: yo utilicé la antigua, queda muy bien también visualmente

***vinagre: utilicé de Jerez, al no tener vinagre de vino blanco era el más suave en la despensa

Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales de internet

Quizás no sea el manifiesto perfecto. Pero tengo fiebre y no estoy para distinguir sutilezas; y además hoy estamos todos un poco perplejos, y éste es un poco un “no” a la ciega. Para los detalles, hablaremos más adelante.

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, muchos periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

(vía Por la puerta trasera)

Pan de plátanos (Banana bread)

Tengo unas cuantas recetas saladas en la cantera, pero hace unos días hablé de este bizcocho en twitter y tiene prioridad.

El Banana bread es un clásico de los dulces estadounidenses, junto a los brownies y a la apple pie. Tiene dos ventajas que lo hacen imprescindible, creo yo, en un recetario casero. Es muy fácil de hacer, tanto que puedes prepararlo a las 7 de la mañana antes del desayuno (cosa que tuve que hacer para que León lo llevara a la ‘merienda de Thanksgiving’ de su colegio. El Banana bread no tiene nada que ver con el Thanksgiving, lo sé, lo sé.). Y lleva como ingrediente principal plátanos muy maduros. Muy, muy maduros. Pochos, vamos. Plátanos que normalmente acabarían en la basura, son perfectos para este bizcocho: dulces y blandos.

Se suele hacer en moldes de plum-cake, rectangulares y alargados, cuyas medidas estándar son 25 x 11 cm. Como León tenía que llevar algo no demasiado grande, preparé un molde pequeño (17 x 8 cm) y lo que quedaba lo repartí en unos moldes mini (10 x 6 cm) aunque no fueran ideales al no ser hondos como los otros. A las 7 de la mañana, estaba bastante espesa y me costó lo mío encontrar lo que necesitaba. Abajo a la derecha se ve el resultado; León llevó uno de los minis al colegio, algo grande para la merienda de uno, pero suficiente para compartir con otra niña.

BANANA BREAD (PAN DE PLÁTANO)

  • 125 g de mantequilla, blanda
  • 180 g de azúcar de caña
  • 350 g de plátanos muy maduros, aplastados  (~4, no demasiado grandes)
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 pizca de sal
  • 250 g de harina, tamizada
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 3/4 de cucharadita de bicarbonato sódico
  • 3 cuchara de leche templada
  • nueces picadas en trozos gordos

Calentar el horno a 180ºC. Preparar el molde untándolo con mantequilla y espolvoreándolo de harina (o azúcar, funciona igual!).

En un bol batir la mantequilla (que esté bien blanda) y el azúcar con la varilla eléctrica; cuando esté en pomada (bien amalgamada y algo espumosa) añadir los plátanos machacados. Añadir los huevos, la vainilla, la canela y la sal y batir bien.

Tamizar juntas la harina, la levadura y el bicarbonato, y añadirlas al bol, mezclando hasta que esté todo amalgamado. Añadir la leche templada, y mezclar.

Meter la mezcla en el molde y hornear por 50 minutos, hasta que el pan tenga bastante color, y al insertar un pincho salga limpio. Dejar enfriar fuera del molde, posiblemente sobre una rejilla.

Aguanta bien varios días; se puede congelar cortado en lonchas – yo lo congelo así, cada loncha envuelta en papel de aluminio. Se descongela muy bien en la tostadora. Está muy rico para desayunos y meriendas, solo o con mantequilla y mermelada.

Receta del libro de Tessa Kiros, Apples for Jam*

*Sus recetas son siempre al mismo tiempo interesantes, sencillas y bien testadas (dan siempre buen resultados, cosa que no se puede decir de muchos libros de cocina). Si tienes un mínimo conocimiento de inglés la recomiendo mucho, ya que aún no la han traducido en español (qué estáis esperando?). Aquí un vídeo donde habla de este libro.

Feliz Día de Acción de Gracias

Hace (muchos) años pensaba que Thanksgiving era una festividad religiosa. La traducción italiana (Giorno del Ringraziamento) y española (Acción de Gracias) me llevaba a asociarlo con la bendición de la mesa (saying grace) tan común según las series y las películas estadounidenses.

Ya he tenido ocasión de conocer a muchos americanos y de aprender que nada tiene que ver con eso; y que de hecho es la celebración que une a todos los ciudadanos de los Estados Unidos, más allá de sus creencias o de su raza.

Cornbread con salvia e miele

Este año no lo celebraré, pero aquí os dejo el link al Honey and Sage Cornbread (Pan de Maíz con Miel y Salvia) que hice en 2008. Happy Thanksgiving!

Por qué mis hijos comen en el comedor escolar (y es bueno)

Soy una maniática de la comida. Que eso vaya como premisa a todo lo que voy a escribir.

No es sólo que me guste comer, o cocinar. Y no soy en absoluto una obsesa de dietas salutistas. Me gusta saber cómo se producen los alimentos, cuál es su verdadero coste, el impacto en el ambiente. No creo que haya ningún elemento alimento prohibido – en mi despensa hay mantequilla y aceite, carne de cerdo y pollo, arroz blanco y cereales menos comunes, coca-cola y manzanilla. Creo que todo tiene su sitio, su por qué, su medida.

Disfruto de una hamburguesa de BK como de mi pan hecho en casa, de la coca-cola y de un vaso de agua del grifo.

Sentarme a la mesa para comer es importante; no me preocupa el galateo, y confieso que cuando León eructa muy fuerte tengo que aguantarme las risas. En nuestra mesa se puede leer -si estamos todos de acuerdo, es la regla- ya que así se unen mis dos pasiones.

No tenemos mesa camilla, y no comemos en el sofá. Esa gran mesa de madera que nos llevamos a cuestas de piso en piso desde el ático de la calle Lavapiés es el centro de nuestro salón. Sentados a ella han comido decenas de personas, en ella hemos dibujado planos de pisos, hecho cuentas, apoyado ordenadores y acariciado gatos.

A ella se han sentado nuestros hijos, desde que han podido mantenerse sentados: nunca han tenido trona, sino una silla adaptable de Stokke que les permitiera estar a la mesa junto con nosotros. Lo más importante, para la educación alimentaria/culinaria/social de un niño es compartir las comidas con los demás. Es una convicción que tengo y cuya validez me ha sido demostrada una y otra vez.

Comer no es una necesidad, sino un acto social y cultural: aprendes a comer viendo a tus padres comer. Disfrutas de ello si ellos lo hacen. Te atreves con cosas nuevas si atreverse la curiosidad es una calidad en tu familia.

De cómo hemos dado de comer a León y Linus tendré que hablar en otro momento – ya me estoy alargando mucho. A lo que quiero llegar es por qué hemos metido a ambos en el comedor de la guardería primero y del colegio después desde que hemos podido.

Los niños son conservadores por naturaleza. Quieren repetición, lo seguro. Eso está bien y es útil por muchas razones, pero también quienes los educan (los padres, es de esperar) tienen que enseñarle a ampliar sus círculos de seguridad.  Quise que comieran ‘del comedor’ para que comieran cosas distintas a las que cocinábamos en casa. Comidas que nosotros no preparábamos, o que hacíamos de una forma distinta. Al ser yo italiana, además, quería que se acostumbraran a la comida tradicional española/andaluza.

El valor del comedor, a parte dejar una hora más de respiro a los padres, está sobre todo en el hecho que todos los niños comparten la experiencia de la misma comida. Todos comen lo mismo; a veces les gustará, a veces no. Pero es lo que hay. Quizás no le guste un plato, pero al niño a su lado le encante, y pensará “vaya!”; y no tiene ahí a su madre o a su padre que piensan que cada bocado que deja en el plato es un paso más hacia una muerte segura por desnutrición (psst: los niños, si tiene hambre, comen. Otra cosa es que son listos e intentan comer lo que quieren ellos y no lo que quieres tú). Y ¿sabéis qué? En el comedor los niños suelen comer mucho mejor que en casa. Porque la comida ahí no puede ser utilizada como arma arrojadiza, porque a los niños se les deja un tiempo para que coman solos sin agobios, y se les da autonomía.

Incluso cuando el menú (en la guardería) no me convencía -comían algo que fuera claramente verdura una vez *al mes*- sabía que los pros eran más que los contras. Estaba exponiendo mis hijos a experiencias distintas, nos daba algo del que hablar. Podían comer socialmente – mientras que en casa, por diferencias horarias en nuestros trabajos, hubieran comido a menudo solos.

El comedor del colegio donde están ahora tiene defectos, seguro. El catering no contrata suficientes monitores; a veces la comida está mal descongelada. Cuestiones logísticas que me gustaría que se arreglaran. Los menús? Me encantan.

Hace dos o tres años (miraré la información exacta) la Junta instó a las empresas de catering de los comedores escolares a modificar los menús siguiendo ciertas pautas: nada de comida frita ni precocinada; disminución de carne roja en favor de carnes blancas y pescados; utilizo de legumbres, hidratos de carbono, fruta y verdura.

Al primer cambio hubo revuelo, incluso por parte de las empresas de catering, que de pronto vieron como no podían arreglárselas con patatas fritas y palitos de merluza, sino que debían estrujarse un poco los sesos para hacer una comida sana y apetecible. Pobres.

Los padres de mi colegio (muchos o por lo menos muy ruidosos) llevan dos cursos quejándose: que si los niños comen poca carne, que si hay demasiada verdura, que si hay platos ‘raros’, que nunca tienen lácteos, que si el niño no me come y tengo que darle más en casa porque claro, mira cómo está [NdR: está muy bien].

El menú de León y Linus prevé un aporte calórico medio de 600-700 kcal (considerando una necesidad diaria de entre 1300 y 1600 kcal, más que suficiente), y entre 21 y 27 g de proteínas por comida (considerando que *al día* necesitan entre 20 y 28 g, y que un vaso de leche aporta ya 8 g, de sobra).

Comen carne (casi siempre blanca, pollo o pavo, a veces cerdo) una vez a la semana, pescado dos, legumbres dos o tres veces. Hay verdura cada día, bien como ensalada, bien como menestra, puré o pisto. Hay hidratos de carbono (pasta, arroz o patatas, a parte el pan por supuesto) cada día. Y de postre siempre y sólo fruta fresca (manzana, pera, melón, kiwi, mandarina, naranja, según la temporada). Hay más proteínas añadidas porque a veces están en las salsas o en los guisos (pasta a la boloñesa, potajes).

Las quejas que hemos oído, de primera mano, Juan y yo, han sido:

  • los niños comen fruta todos los días (deseo de esos padres: yogures -azucarados supongo-, natillas, petit suisse)
  • los niños no comen carne (deseo: carne todos los días, y a ser posible de vacuno)
  • los niños comen comida congelada (consideran que congelado equivale a de mala calidad)
  • los niños comen demasiada verduras (a los niños no les gusta, en casa no la comen, en el comedor tampoco, se mueren de hambre)

Juan ha oído una madre preguntar si podía hablar con el monitor que atendía a su hijo para poderle explicar cómo darle de comer. Otros se han quejado de que le dan pescado barato; porque ya se sabe, para mi niño, lo mejor de lo mejor, sólo lenguadito del bueno! A parte, que en el comedor de L&L he visto merluza, mero, lenguado, atún. Ya me gustaría que les dieran caballa y sardinas, pero igual tienen un sabor demasiado fuerte y demasiadas espinas para que sea factible.

Hay niños de Infantil, de 3 o 4 años (espero que no más grandes) que aún desayunan leche con galletas en biberón. Muchos de 3 años que llegan en carrito (“Es que está cansado”. Nosotros andamos los 950 metros de casa al colegio todos los días, ida y vuelta; los niños vienen de fábrica con un par de piernas y, sí, las saben utilizar. Si llueve se mojan, o llegan algo más tarde. Si hace calor sudan. Si están cansados se aguantan.)

Y ayer, a la salida del comedor nos han entregado esta carta de delegación.

Estimado/a Padre! Madre:

Un año más estamos trabajando para mejorar el menú servido a los escolares en los centros de enseñanza de infantil y primaria de la ciudad de Sevilla.

Con el fin de mejorar nuestros hábitos de alimentación familiar y comprender mejor el sistema con la que se confeccionan los menús en los comedores escolares, os invitamos a realizar algunas reflexiones sobre tópicos existentes en la alimentación.

¿Es cierto que…?

La comida del comedor está destinada a niños obesos.

Falso. La comida del comedor aporta toda la energía y todos los nutrientes que el niño necesita en el almuerzo, por tanto es una comida completa.

El arroz, la pasta o el pan integral adelgazan.

Falso. Los cereales integrales aportan más vitaminas, minerales, fibras y ácidos grasos esenciales que los refinados y por tanto son más adecuados en la alimentación infantil.

Las verduras y frutas casi no aportan nutrientes.

Falso. Las frutas y verduras aportan vitaminas, minerales y sustancias fitoquímicas que ayudan a prevenir muchas enfermedades, y que no se encuentran en otros alimentos.

Hay que comer mucha carne para estar fuerte y crecer.

Falso. La carne hay que comerla en su justa medida, actualmente tenemos un consumo exagerado de este alimento, lo que lo convierte en potencialmente perjudicial.

La comida del comedor no es adecuada para los niños.

Falso. No existe una comida específica para niños, los gustos se crean en la infancia. ¿Queremos crear hábitos saludables en nuestros hijos?.

Si el niño no come verduras ahora ya las comerá de mayor.

Falso. Los hábitos de los niños se configuran generalmente antes de los 12 años, por eso es importante seleccionar adecuadamente antes de esa edad los alimentos que les ofrecemos.

Es muy importante el ejercicio físico. Estimule en sus hijos la práctica de actividades que contribuyan a su desarrollo y evite el sedentarismo.

Evidentemente tienen que haber recibido tantas quejas de este estilo, que han tenido que explicarnos cosas tan básicas como que la fruta y la verdura es nutritiva. Cosas que me dan vergüenza ajena. Me da vergüenza estar asociada a padres que piensan que la pasta integral es adelgazante (ahora me explico por qué la gente va a NaturHouse para perder peso). ¿Cómo podemos lograr que la escuela y la administración nos tomen en serio si las quejas son estas? Si lo que piden los padres es que a sus hijos se les de todo en bandeja – todo tiene que ser fácil: el uniforme porque así no se discute qué ropa ponerse (y no hace falta plancharlo, con un 60 u 80% de poliéster se queda tieso al salir de la lavadora); la comida para que el niño coma rápido y mucho; el coche o el carrito para llegar rápido y aparcar en tercera fila.

No sé ni cómo acabar este post, me siento impotente. No siento pizca de placer al pensar, con arrogancia, que yo tengo razón y ellos no. Me siento bicho raro, y aunque esté acostumbrada a ello… uff.

Nos vemos en el EBE

Acreditación EBE09

Esta tarde empieza Evento Blog España, y estoy preparando el armamentario.

  • Portátil chiquitito que le tomo prestado a León – check.
  • Batería de la Canon cargada – check.
  • HTC Magic cargado y cargador por si acaso – check.
  • Regletas para hacer amigos – check.
  • Moo cards para hacer el tonto – check.
  • iPod para enseñar fotos  – check.
  • Moleskine porque al fin y al cabo siempre se acaba con un trozo de papel – check.

Estaré en óptima compañía, Susan ha venido también desde Italia, y habrá otros 1.498 blogueros!

Milcuatrocientos… igual mejor llevarse algún ibuprofeno.

Me las como o me las dejo?

El sábado comimos lentejas. A la española, caldosas y con todas sus cositas – hueso de jamón, chorizo y morcilla. Hacía tiempo que no las preparaba, ya que L&L las comen a menudo en el colegio y en casa de legumbres suelo preparar más garbanzos o judías.

Por la tarde empecé a rascarme – los últimos mosquitos de la temporada, pensé (aún sobreviven aquí al sur). Después de cenar noté que tenía unas cuantas picaduras – en la espalda, en la barriga, en el pecho. A la hora de acostarme empezaban a bajar por las piernas y los brazos: decididamente no eran picaduras.

Legumbres

El domingo me levanté que parecía entre un leopardo y una naranja: a manchas y con bultitos. A la hora de comer fui a la farmacia, donde nada más verme [me bajé los pantalones ahí mismo, ya que el sarpullido más escandaloso era en los muslos] me dijeron que me fuera a Urgencias.

Dos horas después he vuelto a casa, hambrienta, con el culo dolorido del pinchazo de Urbason.

Aún no sé qué ha causado la reacción alérgica, ni esta ni la otra vez. Entonces había comido mucho chili con carne (hecho por mi), antes de ayer lentejas. No conozco nadie que tenga estas alergias pero sí he oído hablar de ellas. Me parece raro porque en los últimos dos meses creo que he comido lentejas por lo menos otra vez; judías blancas y judiones por lo menos un par de veces, y garbanzos no puedo ni contarlas (los comemos muchos de bote para una sopa rápida, o en hummus). Sé que se puede ser alérgico a una legumbre sí y a otra no.

Lo cual me deja con las ganas de averiguar, si así es, a cuáles soy alérgica yo. Estaré, cada dos semanas, preparándome un buen plato de una legumbre a ver qué pasa? De sábado, por supuesto, así que si tengo que irme corriendo a Urgencias Juan puede acompañarme después de haber dejado L&L con alguien. O tendré que hacer pruebas de alergias, que no me hace ninguna gracia? O, peor aún, oiré mi doctora decir que no tome más judías y lentejas y ya está? [Conocièndola, a mi doctora, probablemente detectará una posible depresión - ya se sabe, el sarpullido es un típico síntoma depresivo]

Sarpullido

Perdonad la cruda imagen de mi muslo izquierdo - pero igual así alguien puede ayudarme a descubrir qué es esto!

Felicidades Juan! Una cena japonesa

Para celebrar sus cuarenta y un años -o, como siempre dice su padre, el principio de su quadrigésimo segundo año- Juan ha organizado una cena con amigos. Una mezcla de compañeros de la Universidad y desconocidos hasta hace un mes, desde los veintiocho a los cuarenta y ocho años, de tres continentes distintos. Algunos conocidos en la vida real, otros por la calle, otros en twitter y otros con couchsurfing.

Cena di compleanno

Lo mejor es que yo apenas he cocinado (excepto la torta de cumpleaños que, después de haber cambiado de idea veinte veces, ha sido mi querido hojaldre). No me importa hacerlo, todo lo contrario. Pero si un japonés se ofrece para cocinar para y contigo qué haces, le dices que no?

Así, Hiro y Juan han llegado con las bolsas de la compra llenas hacia las siete y media, y se han dispuesto a preparar todo, bebiendo y charlando. Yo he hecho alguna foto, he curioseado algo y preguntado cosas inteligentes como -Pero utilizáis los tenedores? Y qué clase de platos tenéis? En tu casa tienes la olla para el arroz?
El menú preveía kare (curry japonés) –que nos parece poco típico pero en realidad es un plato muy difundido en los hogares japoneses, un verdadero comfort food, el plato que comes de niño- y una sopa, que Hiro llamó Udohu pero que aún no he logrado encontrar por ningún lado con este nombre (le pediré aclaraciones).

Juan e Hiro

El kare era una especie de estofado de verdura y carne (pollo en este caso), al que al final se añade un preparado para curry, una especie de pastilla. Esto me dejó algo perpleja, pero sea Hiro sea la totalidad de Internet me confirman que normalmente se hace así. Se sirve en un plato con al lado el arroz, que ha sido quizás el plato más complicado: Hiro no está acostumbrado a cocer tanto (éramos diez), en una olla distinta, en una cocina distinta, así que hasta el último momento nos hemos quedado mirando intentamente la olla esperando che todo fuera bien.

El arroz, de grano redondo (aquí en Sevilla él compra un normalísimo Sos), después de haber sido enjuagado tres/cuatro veces, se pone en una olla cubierto por una falange de agua. Se lleva a hervor, se deja burbujear despacito, y cuando el agua haya evaporado se apaga, se cubre y se espera. Tiempo? Bueno, dice Hiro, hasta que la tapa llegue a ser caliente: entonces quiere decir que todo ha evaporado. Yo este método aún tengo que probarlo – pero la otra noche salió muy bien.

Juan e Hiro cucinando

La sopa-cuyo-nombre-aún-se-me-escapa estaba muy rica. Una sopa clara, con puerros, setas shitake (shi’ take) y tofu; tengo la duda de que tuviera dashi (caldo) de algas, pero quizás no. En la mesa se le añadía a placer jengibre fresco rallado, cebolleta cruda picada fina, salsa de soja y vinagre (lo más ligero posible. A propósito de vinagre, tengo que decir algo al respecto, en otro post). Buena, qué digo, buenísima, para volver a hacerla muchas veces en las noches de invierno cuando hace frío, otro probable comfort food para nosotros. Me haré con la receta lo antes posible, por supuesto.

Al final quedamos cuatro -Juan, Hiro, Misha y yo- a disertar de los máximos sistemas, abriendo el vodka aromatizado con karkadé, limón y pimienta que había traído Misha en regalo, inaugurando la botella de Glenrothie que le regalé a Juan (no fue el único regalo, le llegó también un cuchillo Santoku de 18 cm!).