Después de casi un mes de pausa (Navidad, familia, vacaciones escolásticas), vuelvo con las recetas de la twittarta de diciembre. Otra receta dulce, las Margherite di Stresa: unas galletas originarias de Stresa, un pueblo del Piamonte a las orillas del Lago Maggiore. En español las llamo las galletas de flor, por la forma que tienen.
Estas son las galletas con mejor relación dificultad/resultado que conozca. La masa es un placer de manejar, sencilla y sin riesgos: una especie de masa quebrada con la que no hay que tener especiales cuidados. Me la sugirió hace dos años Elena, que aunque sea originaria de Piamonte encontró la receta en el forum de la clásica revista de cocina La Cucina Italiana.
Intenté venderlas a un bar en Sevilla, pero al llegar el momento de que las probara el dueño, no quiso ni tocarlas porque llevaban mantequilla. Pues sí, son galletas; llevan mantequilla, y buena, y mucha. Por eso están tan, tan, tan ricas. No se pueden comer por docenas, pero una o dos con una taza de café es un lujo que todos podemos permitirnos.
Se mantienen bien. De hecho, mejoran con el tiempo. Guardadas en una caja de lata, aguantan más de un mes – al parecer de hecho ese es el tiempo mínimo para que sean perfectas. A mi nunca me han aguantado mucho, cuando las preparo en una semana o dos las he regalado todas. Con unas dos horas totales de trabajo tenemos una caja llena de galletas friables y mantecosas (la receta da por unas 50) que podemos luego ir tomando día tras día sin temor a que se estropeen.
MARGARITAS DE STRESA
Para unas 45-50 galletas
- 250 g de mantequilla blanda
- 120 g di azúcar glas, más para espolvorear
- la piel de medio limón rallada fina
- una pizca de sal
- un poco de vainilla molida
- 4 huevos duros (las yemas)
- 200 g de Maizena
- 200 g de harina de repostería
Calentar el horno a 200°C.
Abrir los huevos, desechar las claras y las cáscaras y extraer las yema duras. Pasarlas por un tamiz (un colador de té por ejemplo).
En un bol poner la mantequilla cortada en trocitos, el azúcar glas, la ralladura de limón, la sal y la vainilla, las yemas tamizadas, la Maizena y la harina. Amasar rápidamente con las manos hasta obtener una masa homogénea. Para que tomer cuerpo se puede ir apretando la masa – será algo friable, no elástica.
Formar una pelota algo aplastada y ponerla a reposar en el frigorífico, envuelta en film transparente, unos 20 minutos.
Ahora hay que estender la masa y recortar las galletas. Se puede estender la masa de la forma más tradicional – poner un poco de harina en la encimera, e ir estendiendo con el rodillo. Yo utilizo una técnica que aprendí de El Rincón de Bea, que me da muy buenos resultados con todas las galletas de este tipo: se trata de estender la masa entre dos hojas de papel sulfurizado. De esta manera no hace falta utilizar harina (que podría perjudicar la consistencia de las galletas).
Poner entonces en la encimera una hoja de papel sulfurizado (yo utilizo las de Mercadona, que vienen precortadas en tamano bandeja de horno y son muy prácticas), encima la masa, y encima otra hoja de papel. Con el rodillo se va aplanando la masa hasta llegar al espesor deseado -en el caso de las Margherite, 1 cm.
El espesor se puede establecer a ojo, o utilizando unas guías. Yo tengo unas guías de metacrilato (creo: algún material plástico) que me trajo Elena de Italia, que se pueden conseguir en cualquier ferretería: son unas láminas de plástico espesas 0,25 / 0,50 y 1 cm respectivamente (dos de cada medida). Poner las guías a cada lado de la masa, y se va estirando con el rodillo: cuando éste llegue a rodar encima de las guías, habremos llegado al espesor deseado.
Cortar las galletas con un corta pastas, idealmente uno en forma de flor de 5 cm de diámetro. Se pueden recortar sencillamente círculos, o utilizar otras formas – yo usé esta masa para hacer las alas para tazas:
Disponer entonces las galletas distanciadas entre sí en una placa de horno cubierta de papel sulfurizado. Con el pulgar formar un hueco (sin llegar al fondo) al centro de cada margarita. En cada bandeja caben unas 20 galletas, así que habrá que hornearlas en dos tandas (a menos que no tengáis un horno con ventilación muy bueno. Yo aún no).

Hornear cada bandeja unos 10 minutos, a 200ºC. Las galletas se quedarán de un color bastante claro, así que hay tener cuidado de no hornearlas demasiado.
Dejar que se enfríen en la bandeja y espolvorearlas con azúcar glass.







Qué raro el tío que no las quería por ser de mantequilla. ¿por grasas, o porque era grasa animal???
Me encanta la presentación y con una buena mantequilla cierto que aunque sea una con el té nos podemos tomar como un regalito. Les has dado una forma muy bonita, todas tan igualitas.
Hice tu torta de mandarina y madre mía, no se cuál fue el motivo pero no hinchó y se me quedó más dura que una bala. La receta era curiosísima porque no lleva harina y me llevó a ponerla en práctica pero te agradecería que me detallases cada paso tal y como lo haces tú, con detalles, como los aparatos que usas, si enciendes el horno arriba y abajo, con aire o resistencias, si trabajas mucho los huevos. Yo trabajé la masa con la Thermomix y daba gusto verla pero mira …. El aroma de la casa al cocerla era fantástico. Qué pena, me gustaría volverla a hacer.
Saludos.
Ana
Nia – ese hombre creo que tenía problemas de colesterol, así que no era ninguna tontería. Sin embargo, desdeñó las galletas como si fueran basura porque tenían mantequilla. No me gustó su actitud.
Ana – la receta es muy básica y linear, tal y como la escribí. Sólo hay que juntar todos los ingredientes. La masa es muy líquida, no hay que trabajarla ya que no hay por donde cogerla. En la Thermomix se puede mezclar perfectamente. Yo la he mezclado con varillas eléctricas, pero con unas varillas normales va bien igual.
El horno va arriba y abajo, como siempre cuando se hornean bizcochos. No sé bien qué quieres decir con “aire o resistencias” – mi horno ya no es ventilado, así que tengo sólo opción encendido normal o grill :)
El bizcocho no crece, ya que no lleva levadura, y los huevos van enteros y sin montar – además, al ser harina de almendra, es muy pesada y no sé si los huevos lograrían levantarla solos. Se queda muy consistente pero blando y jugoso.
Cuánto tiempo lo has horneado? Has controlado a los 20-30 minutos si estaba lista? Cada horno es un mundo, así que es posible que tengas que adaptarla. La receta original creo que preveía cais una hora de cocción, y el blog de donde la saqué yo ya había reducido los tiempos.
A ver si te animas a hacerla otra vez y te sale bien!
OK, vale, me has convencido por partida triple. Estas galletas las hago sí o sí.
Y el tarro que has preparado en la primera foto es precioso.
Eimdal, qué bien, me alegro!
El tarro es uno de varios que hice y regalé en Navidades. Un primer experimento que ha salido muy bien, la verdad!
Mi fa un certo effetto vedere la ricetta scritta in spagnolo.
Bellissima luce e bellissime fotografie, come sempre.
Spero anche io di vederti dal vivo in quest’anno.
¡Las voy a hacer! pero tengo una duda..¿el hueco de las margaritas cómo lo relleno? ¿antes de cocer o después? ¿con qué es mejor rellenarlo? Gracias Anna
Hugo, el hueco no se rellena. Se hace para que en la cocción no se hinche. Al final quedará una ligera depresión.
He tardado, pero las he hecho…pero han crecido mucho en el horno, y luego se me desmenuzaban (aunque las migas estaban muy buenas) snifff…. ¿que he hecho mal?
Hugo: pusiste levadura? Trabajaste mucho la masa? La has hecho reposar en el frigorifico? Hiciste el huequito en el centro con el dedo? …
No puse levadura, la masa la trabajé menos de un minuto en el robot (ya he hecho pastas antes y quedaron bien, aunque no tan buenas, la verdad), en el frigo estuvo media hora aproximadamente y si que hice el huequito. Al menos me consuela que Carol se las está comiendo igual de contenta.
No sé, no sé… me temo que tendréis que veniros a Sevilla para que te de una clase particular :) (Sabes que lo digo en serio! Y hay sitio en casa!)