A las 8 de la mañana hay una luz preciosa en la calle Arenal, y esto es lo que veo al llegar a Sol. Hace fresquito, no voy demasiado cargada, y la perspectiva de ir paseando hasta Atocha me ilusiona. Aprovecho y subo por Jacinto Benavente, un recorrido que he hecho docenas, centenares de veces cuando vivía en la calle Magdalena. Todo sigue igual aunque hayan cambiado muchas cosas. Así es Madrid.
A las 6 cierran los bares de copas y ya está abierto el metro, cada cual va cogiendo su camino. La opción de ir a dormir, con un tren que sale a las 10, ya no es una opción para mi. Voy a tomarme un café con Jorge, que ya dormirá en el avión (espero para él). Dos horas más de charlas, a vueltas sobre los mismo temas, mientras adolescentes medio cadáveres deambulan alrededor. Y pensar que me fui a Madrid esperando lograr hablar con Jorge diez minutos.
A las 3 cierran La Colonial y hay que buscar otro sitio para seguir en compañía. Calle Huertas tiene de sobra. Marta tiene que irse a casa, al día siguiente tiene una boda comunión alguna celebración familiar. Tardamos nada en convencerla a quedarse.
A la 1 pasada es el momento autobús otra vez. Podría acostumbrarme. Se cierran los ojos pero el momento G&T es parte integrante de cualquier Tapas&Blogs que se precie, así que aguantamos. Se sigue hablando de proyectos – ¿es que nunca paráis de trabajar?
Las entrañas de Coque son lo más interesante: las escaleras, el horno circular para el cochinillo asado, el invernadero de flores y mini verduras, el acceso a la sala. Siempre me pregunto si la gente supiera cómo son las cosas entre bastidores, si apreciarían más el esfuerzo de los restaurantes. Yo, sí.
Foto de familia. ¡Somos muchos! Creo que ni cabemos todos – y no hay pose natural! Mira que llevábamos días diciendo que iba a haber un gran photocall con pose natural… Y nada. Baf.
La cena. Debería hablar de ella, ¿verdad? Debería. Lo han hecho ya Jorge, Mariano, Ana y Victor, Belén, Lua, Inma, Marga, Luis. Hay fotos, comentarios. Estoy de acuerdo con todo – y sinceramente, estar en Coque era un aliciente más, pero yo estaba ahí para estar con esa gente fantástica: para hablar con Esther, que hace más de un año contacté por Internet, y ahora casi acabo durmiendo en su casa; o con Marga, a la que he llevado los besos de Luz. O con Txaber, con el que casi no he hablado – pero no he perdido ocasión de hacerle una foto a sus Camper (y algún día se acordará de cómo me llamo y dónde vivo).
Al llegar a Coque está Montse, ¡oh Montse! Después de habernos visto tanto el mes pasado, casi no hemos hablado – pero estaba muy ocupada, haciendo tan bien su trabajo para Guía Repsol. Nos vamos etiquetando (¡buena idea!) y nos dan un numerito, para que al momento de sentarnos a la mesa sea el azar, y no la familiaridad, el que decida quien se siente a nuestro lado (¡buenísima idea!). En la bodega están todas las fotos premiadas, y todos los que no estaban en el autobús, y no sé cuánto puede aguantar un ser humano con la sonrisa de oreja a oreja, yo creo que estoy llegando al récord mundial. Se acaba el cocktail (recuerdo, entre todos, el bombón de foie dorado), y sale Mario Sandoval. O era antes? Con este timeline al revés estoy hecha un lío. Bueno, en algún momento sale Mario Sandoval. Un encanto. Parece realmente contento de tenernos ahí, aunque no sé si tener a un grupo de 45 bloggers es algo por lo cual estar contento (sí, somos majos, pero somo ¡muchos!). Hay premios, discursos… Yo, sonrío.
En el autobús confieso por fin a Carlos que hace poco que he visto uno de sus vídeos. Y es que yo hasta hace nada ni leía los blogs españoles (no, tampoco el tuyo). Los vídeos de Carlos me encantan – además tiene a un locutor profesional que le pone la voz. Cómo, ¿que no es un locutor profesional? ¿Es él? Anda… Además de guapo y simpático, tiene también esa voz!
Salimos tarde, porque esperamos a Alya. No nos vamos sin Alya. Llevamos meses queriendo conocer a Alya! Alya, dime, te hemos agobiado lo suficiente? Yo quise arrancarme en un aplauso, pero luego me apiadé de ti. Por favor, un aplauso para Alya.
A las 20 estamos puntuales en Atocha, y es un “¡Oh!” “¡Ah!” – según van llegando las caras conocidas. Menos mal que Internet aísla, porque vaya follón se hubiera montado si no. Está Esther! Elvira! Ana y Victor! Ruth! Carlos! Lua! (Estáis aún leyendo? Sí, son nombres, muchos nombres de gente que, si no estábais o no los conocéis, no os dicen nada. Pero esas letritas así una al lado de la otra representan personas a las que quiero). Subir al autobús es todo un deja-vu, y estamos de vuelta a Tudela.
Alfonso nos hace su peculiar recorrido por los locales con buenas servilletas de papel. Ah, no, que nos lleva a tomar café. Bueno, es que nunca deja de hablar de cuánto son buenas esas servilletas (y tiene razón).
A las 15 hay reserva en Sudestada. Un restaurante donde por primera cosa te proponen una carta de cóctel tiene que ser bueno. Si además hay comida del sur-este asiático, mejor. Eso sí, comer con bloggers tiene su punto – en mi caso, embarazoso. No lo puedo argumentar, pero me da cosa sacar la cámara y fotografiar los platos. Intenté mimetizarme pero acabé haciendo fotos de la gente. La comida, excelente - Juan, te hubiera encantado. Mi cóctel – un gin tonic con Citadelle y jengibre – me hace recordar la cata de ginebra que quiero organizar (si alguien se anima, ¡adelante!). Por las ganas de tomar platos distintos me equivoqué con el postre – el de Jorge, un Lassi de mango con granizado de limón y albahaca era decididamente mejor que mi Pudding de chai, o la Crema de coco de Dani (aquí su reseña de la comida en Directo al paladar).
Pasamos por A Punto para otra visita (qué suerte, está Roberta, que nos enseña el espacio donde dan los talleres – precioso), ya que el colmado ha desaparecido, y ya es hora de ir a Poncelet. Uhm. Queso. Mucho. Con óptimo aspecto. Caro, sí, pero entiendo muy bien qué se está pagando ahí. Mi marido y nuestra cuenta corriente agradecen que no vivamos en Madrid y que yo no tuviera acceso a un frigorífico en las siguientes 12 horas, si no quién sabe qué me habría comprado. Se me ocurre que un ambientador con olor a queso no estaría mal (las toxinas caseínica estaban llegando a los neurotransmisores), y sólo puedo enviar una foto a twitter para que alguien me envidie antes de salir hacia el restaurante.
A las 12.30 estoy en la plaza de Chueca, esperando a Jorge para ir de tiendas de comida. Lo jugoso del plan lo pueden entender sólo los gastroturistas: un colmado mexicano, una tienda de quesos, el Mercado de la Paz.
(Mañana llega Alfonso!)
(Y escribo de Apetit’Oh!)













Saludos y besos.
Gracias por los que me toca. Que gran alago que aguantes hasta el final los videos.
Me ha encantado este post estilo Memento. Yo que estuve alli, me parece hasta que no estuve. ¿Donde ha ido Anna que se lo pasa tan bien?. La proxima, me quedo hasta el final….
Carlos, un comentario al revés es aún más genial!
Lúa
Besos para tí y tus chicos :D
Tú tienes mogollón de suerte, porque tu nombre es capicúa y se lee igual del derecho que del revés jeje
Me ha encantado lo de post al revés. Y también lo del comentario de Carlos. Yo me apunto, pensaba ponerlo con todas las letras, pero estoy estudiando Prehistoria y la cabeza no me da para tanto…
Gracias por la manción, Ana!:) Y no te creas que no e corrido para llegar, perdí el kilo que luego recuperé con el cochinillo de postre:)
El cochinillo de postre… contundente, ¿verdad?
Sebastián Damunt
Amiga Anna:
Sigo las entradas de Jorge Guitián y, en “Sudestada y otros aromas en Madrid”, se me ocurrió pinchar en Anna y ¡oh maravilla! quedé impresionado y seducido por hermosas fotos y texto agradable. Me quedo el link de sgolB & sapaT IV – iba a decir que no sabía el significado, pero ahora me doy cuenta: ¡Blogs & Tapas!- que pienso seguir visitando, pues no quiero perderme estas fotos que me encantan.
Un saludo, admirado,
Sebastián Damunt
Sebastián, no son muchos los comentarios que me dejan sonrojada. El tuyo es uno de aquellos. Me siento halagada, y contenta además de tener a Jorge de amigo común. Me ha hablado de tu extensa biblioteca gastronómica, y tu link está ahora entre los que sigo. Bien encontrado!
Nos encantó conocerte en Tudela. Nos sentimos muy bien con tu compañía en el Tapas&Blogs – Sin gluten, y muy gratificante el volver a vernos en el VI Tapas&Blogs.
Realmente, gracias a estos encuentros, personaas como tú o nosotros, seguramente nunca nos hubiéramso conocido, y gracias a los blogs ahora somos amigos.
Amiga, ha sido un placer leerte y esperamso volver a vernos pronto.
Besotes
Ana y Víctor.
Besos, besos, y más besos!
¡Me encanta!