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18 junio, 2010 / annalibera

Pollo leche y parmigiano – ¡una receta por fin!

Saco otra vez la maleta, voy un par de días al fresco de Galicia. Hay un aire a fin de curso en el aire, será que he parado la programación didáctica de Panepanna para el verano (¡volvemos en septiembre!), o que León y Linus dentro de nada estarán todas las mañanas en casa. Será que voy atando cabos, y las dudas generan certezas. Será que empiezo a ver que he hecho los deberes, y se notan los resultados.

Me he tomado tres días de vacaciones. Leo un poco más, distraigo a los que siguen trabajando, como un poco más las barrigas de L&L.

Esta semana, por distintas razones, se ha hablado de cocina tradicional. Yo en el Glutton Club, lanzando unas preguntas que han tenido muchas respuestas. Jorge en su blog ha abandonado por un día los artículos de ensayo para publicar una receta de su abuela. Y este post del Pollo leche y parmigiano estaba ya pensado para estas fechas, una coincidencia más.

Tiene que ser una de esas recetas que se van apañando en casa, sin codificar. Una receta no receta, que no está en mi FileMaker porque es de las que hago sin pensar – así que ésta es una primicia mundial. Seguro que mi madre o mi padre tendrán algo que apuntar, pero así es cómo la llevo haciendo yo desde hace casi 20 años.

A los que desdeñan la pechuga de pollo, les digo: probádla.

Pollo leche y parmigiano
POLLO LECHE Y PARMIGIANO

Sin que sirva de precedente, no tengo cantidades exactas para esta receta. Depende.

  • Pechuga de pollo (de corral, si puede ser), fileteada
  • harina
  • mantequilla y aceite de oliva v.e.
  • leche entera (pasteurizada no UHT, si puede ser)
  • Parmigiano Reggiano o Grana Padano (en un trozo, sí o sí), rallado
  • sal

Enharinar los filetes de pechuga de pollo, y ponerlos a dorar en la mantequilla derretida con un poco de aceite. Si no caben todos los trozos de pollo, se pueden ir dorando por tandas.

Cuando todos los filetes estén dorados, juntarlos en la sartén y cubrir casi totalmente de leche. Añadir mucho parmesano rallado. Poner a fuego medio-bajo y dejar burbujear.

Se formará una salsa espesa. A veces se separa un poco – aún no he entendido si es por la calidad del pollo, que suelta agua, o el calor, demasiado fuerte. Da igual, está rico de todas maneras. Corregir de sal al final – a menudo, entre la leche y el parmigiano no es necesario.

Servir, asegurándose de que haya abundante pan en la mesa con el que limpiar el plato y la sartén.

Un Comentario

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  1. Romano / jun 20 2010 16:59

    Seguro que sale bien. ¿Te acuerdas el solomillo de cerdo de cuando viniste a Galapagar? Es prácticamente igual, solo se dora un poco de ajo con la mantequilla y no se pone parmesano, a lo mejor una hoja de salvia.
    Yo hacía un pollo muy parecido, cambiando el parmesano con rallado de piel de limón.
    Y creo que sí, el problema de que se separe la salsa depende del agua que puede soltar la carne.
    Pero a ojo me parece que con el fuego muy fuerte pasa menos.

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