
La sesión de show cooking el jueves pasado en Santiago a cargo de Xosé Cannas (restaurante Pepe Vieira), Bea Sotelo (La Estación) y Flavio Morganti (Galileo) me ha recordado la extraordinaria difusión de las conservas de pescado en España, y en Galicia más aún, ya que muchas (¿la mayoría?) de las conserveras están aquí.
La presentación de los platos estuvo muy bien, entretenida y bien realizada. Sin embargo, mirando a quien estaba en la sala, no podía dejar de preguntarme por el sentido de la convocatoria, realizada por la Xunta y Anfaco (Asociación de fabricantes de conservas). Unos veinte-veinticinco asistentes, casi todos prensa local a excepción, me parece, de José Carlos Capel y Marta Fernández Guadaño. Una inversión considerable (tres cocineros de prestigio, cocina profesional, alquiler del AC Palacio del Carmen, aperitivo para treinta personas, gastos de los invitados), ¿para qué repercusión? Como más y más voy viendo en Galicia (¿en otras comunidades es lo mismo? Ya me diréis), un evento por gallegos para gallegos. ¿Es realmente importante vender a los gallegos sus mismas conservas? Como esos anuncios de queso Arzua-Ulloa que veo por las carreteras, anuncios que se ven sólo aquí; y sin embargo fuera de Galicia este queso es practicamente desconocido. Dinero, también público, que se podría haber gastado mejor y con más provecho – siempre que lo que se busque sea una mayor difusión y conocimiento de los productos, y no quedar bien con el electorado.
En fin, una pena. Me consuelo con unos jurelitos en escabeche, que haré siguiendo la receta de Xosé Cannas: patata aplastada, condimentada con el escabeche, y el jurelito encima.





Desconozco este evento concreto y sus objetivos, pero creo que el ejemplo de Arzúa-Ulloa no es bueno y sí tiene sentido que el esfuerzo promocional de la D.O. sea en Galicia, para que se extienda la marca y dejemos de llamarle “queso del país”, como hace la mayoría de los gallegos.
Lo mismo ocurre con la D.O. Rías Baixas, que tiene que conseguir que se le llame Rías Baixas y no Albariño. O Monterrei, Valdeorras o Ribeira Sacra, que casi todos pedimos Mencías o Godellos, vengan de donde vengan.
Los gallegos somos los mejores embajadores de nuestros productos y construir referencias comunes para ciudadanos, empresas e instituciones es un esfuerzo que, en mi opinión, hay que hacer. Podrá estar mejor o peor ejecutado, pero eso ya es otra historia.
Los bloggers gastronómicos somos un público particular y tenemos un conocimiento mucho mayor sobre los productos que la media; pero sólo somos una pata más en una estrategia de marketing. Y la mayoría de las veces, no la más importante.
Apertas,
Rodrigo
Está claro que una estrategia de marketing no se mueve a un sólo nivel, y no tengo dudas de que sea importante una promoción hacia dentro para reforzar (o como en los casos que citas tú para corregir) las referencias culturales gastronómicas de una comunidad.
El problema para mi es – y ya hablamos muchas veces de este tema – que me parecen faltar otras estrategias, y que muchos directores de instituciones y asociaciones se centran en su pequeño huerto cuando deberían quizás abrirse hacia fuera. Para ser embajador de un producto hay que moverse, y me parece que los productos gallegos lo hacen poco.
En cuanto a los bloggers, no sé bien a qué viene ese comentario: no eran algo que estaba tomando en consideración en el post, ya que la convocatoria parecía ser más bien para prensa tradicional…
Bicos!
El comentario de los bloggers hace referencia a que tenemos un conocimiento más profundo de estos temas, un lenguaje más especializado y pedimos más que una persona “normal”. Muchas acciones que se nos quedan cortas, son perfectamente válidas para el público objetivo de la campaña.
En cuanto a lo de los embajadores, totalmente de acuerdo: pero hay que mover algo sólido, no deslabazado, para el que hay un proyecto o imaginario común (cava, aceite de oliva, Cambembert). Ejemplo queso: el desconocimiento que hay de la D.O. Arzúa-Ulloa fuera de las comarcas de producción es enorme. ¿De qué sirve una promoción fuera, mucho más cara, si te llega un turista pidiendo un Arzúa-Ulloa en Pontevedra y el tendero, pese a tenerlo delante de sus narices, será incapaz de reconocerlo?. No digo que sea incompatible, pero paso a paso y arreglando las cosas de casa antes de intentar comerse el mundo.
Y hay instituciones y empresas que lo hacen muy bien. ¿Por qué no hablar de ellas y olvidarse de los vagos, chapuzas y envidiosos? ¡con la energía que quitan!.
Bicos
Ah! aclaración: no quiero decir que este evento fuese cosa de vagos, chapuzas y envidiosos, pero me calenté pensando en un gerente de una institución particular.
Annalibera, yo sin embargo estoy completamente de acuerdo contigo, creo que padecemos de una estrechez de miras notable, supongo que no solo los gallegos, pero no es consuelo. Bicos e apertas
Buenos días Anna!!
En primer lugar y ya antes de nada, pedirte disculpas “por que se me despistó”, (imperdonablemente) tu post y esa y no otra, es la razón por la que no comenté nada en el.
En segundo lugar, por supuesto agradecerte que hayas escrito sobre el evento…¡Eso era exactamente lo que pretendíamos!.
A mi, aun reconociendo no ser parte del todo objetiva, no me ha parecido para nada desacertada la convocatoria de un show cooking con productos gallegos, cocinado por magníficos cocineros gallegos y en Galicia.
Lo digo teniendo en cuenta que Galicia es el primer productor nacional de conserva y el penúltimo consumidor español de la misma. Vamos que aquí es “donde más se hace y donde menos se come”- O casi.
Y el evento, además de a prensa convencional gallega, (con afluencia por cierto de numerosísimos medios), y de prensa nacional, con asistencia como bien dices, de Jose Carlos Capel (El País), Marta Fdez Guadaño (Expansión/Gastroeconomy) y Emma Sueiro (ABC), si que iba dirigido a Bloggers, y a Bloggers gallegos, precisamente.
No me atrevo a decir, ( la certeza absoluta es un grado del conocimiento que paradójicamente estoy segura de que no existe), que invitamos a todos los bloggers gallegos…¡pero la intención era esa!.
No creo que el evento, un showcooking con posterior degustación y encima realizado por 3 artistas como los que allí tuvimos, no fuese interesante para casi cualquier blogger gallego, Creo, más bien, que la hora del evento era complicada para la mayoría…Y eso si que es algo, que aunque no sea tan fácil como parece, si habría que cambiar y tener en cuenta para sucesivas ocasiones.
En fin, Anna, que si me descuido y me suelto, te dejo un post, en vez de un comentario!!
Que mil gracias por asistir, que mil gracias por escribir, y que otras mil por contribuir a que en esta época complicada para todos el “marketing de pocos recursos” vaya funcionando…
Un abrazo, y hasta la próxima…
Carmen, el evento en sí me encantó. Mi post no iba de eso, más bien cogí el evento como excusa para hablar en general de esto que yo llamo hacer patria en patria. No discuto el valor del evento en sí (que fue muy entretenido y de calidad), de los cocineros o de la presentadora ;) Ni creo que hubiera que haber más o menos blogueros, de hecho no sé muy bien por qué sea Rodrigo que tú os empeñáis en sacar ese tema que yo ni rocé. Si en Galicia se comen (relativamente) pocas conservas será también porque se come mucho pescado fresco. En el post de Jorge hay números y cifras, es posible que esa sea una razón. Pero también, no entiendo porque el producto de un cierto lugar – me da igual cuál sea, Galicia, La Mancha, España o Europa – tiene que ser consumido más y mejor necesariamente en ese mismo lugar, sobre todo cuando es un producto elaborado, que se presta tan bien a viajar. Estamos hablando de imagen pero también de comercio y negocios.
Pero en fin, volviendo al tema. Mi duda no era tanto que este evento se hiciera de esa manera, sino que no estoy segura de que se pongan medios y esfuerzos para que ese producto salga también hacia fuera. Mucho orgullo por lo que es propio (y no hablo de gallegos, hablo un poco de todas las zonas de España) hace que no se acepten bien otros puntos de vista, otras opiniones, y así se pierde una ocasión de mejorar – bien cambiando de rumbo, bien afirmándose en las propias decisiones si se consideran que son, efectivamente, las que mejor sirven.