Ya estamos en carnaval, aunque para mi no se empieza a celebrar hasta los últimos días – los “gordos”, desde Giovedí Grasso hasta el apoteósis el Martedì Grasso, la locura final antes de que empiece la Cuaresma. Este sábado, para celebrarlo y tomar un descanso he invitado unos cuantos amigos a una merienda ‘carnavalesca’ (sí, hay quien descansa así, invitando una veintena de personas a merendar).
El año pasado publiqué las recetas de los dulces más típicos de Carnaval en mi región de Italia, Friuli: las frittelle (o fritoe) y los crostoli. Dulces parecidos son difundidos en toda Italia, con recetas parecidas y nombres muy variados. Lo que tienen en común todos estos dulces es que son fritos, sencillos y que se hacen en abundancia. Al fin y al cabo Carnaval es la última ocasión de ponerse hasta arriba antes de los cuarenta días de ayuno de la Cuaresma, así que se busca algo rápido de hacer, barato y delicioso.
Una curiosidad: el año pasado escribía esto en mi entrada sobre los crostoli:
…en otras regiones tienen un nombre distinto:galani en Venecia, bugie en Liguria, frappe, chiacchiere, cenci en Toscana. En Galicia están los orejas de Carnaval, en Francia las marveilles y los bottereaux, en Suiza los Fasnachtschüechli. (Si alguien tiene noticia de dulces parecidos en otros países, ¡me encantaría oirlo!)
Recibí muchos comentarios en twitter sobre todo acerca de dulces parecidos en España, sobre las Orellas de Carnaval gallegas pero también en otras zonas de Castilla. Investigando un poco más, descubrí versiones de este dulce en el Maghreb, en Medio Oriente y hasta en Georgia; todas recetas del patrimonio sefardita, lo cual me hace considerar que este sea efectivamente un dulce hebráico, que no casualmente en España se ha quedado en zonas donde se mantuvieron pequeñas comunidades judías, en zonas lo suficientemente aisladas como para que nadie se metiera demasiado con ellos.
Más claro es el vínculo con la cocina hebráica si miramos al nombre, Orejas de Carnaval, que llama a la memoria las Orejas de Amman, que son típicas del Purim (festividad judía que se celebra apróximadamente en las mismas fechas que el carnaval cristiano y que conlleva también disfrazarse). Me parece bastante realista pensar que las Orejas de carnaval son el equivalente sefardita (frito en aceite) de los Hamantaschen ashkenazi (horneados con mantequilla).
Me encanta encontrar pequeñas historias como estas, que revelan claramente las huellas de nuestros pasados, los platos transversales que están en nuestros países desde hace siglos (y no hay muchos platos de los que se pueda decir esto!)
Y para terminar en belleza, visitad la web de mi querido Alfonso De Rechupete, que esta semana ha publicado también la receta de sus galleguísimas Orellas.
Receta de crostoli (las Orejas de carnaval italianas)
Receta de frittelle

























