Hay que tener agallas, y estómago, para hablar de mejillones después del maratón bivalvo que nos hemos pegado la semana pasada.
Desde los días del viaje de prensa – rebautizado rápidamente por Andoni #boirotrip (si es que ya cualquier cosa necesita su hashtag) – hasta el concurso de tapas con mejillón este pasado fin de semana, he comido más mejillones que en toda mi vida. Qué digo: he comido el triple. Tigre, con bechamel, en croqueta, al vapor, encebollados, en brocheta, con salsa picante, en escabeche, con pan, con manzana, con pimiento. Y en empanada. Oh, esa empanada.
La empanada de María Jesús la tengo aún en la memoria. Volvería a alojarme en su casa rural – Casa do Prado, en Abanqueiro – sólo por el placer de poderla comer otra vez. Una masa ni fina ni gruesa, con aceite pero no aceitosa, con muchos mejillones y hechos en su punto. La mejor empanada, de las 3-4 que he comidos estos días, sin duda.
Pero ahora no quiero hablar del viaje, del cual ya han hablado muy bien Jose de Comer e falar, Montse de Guía Repsol y Jorge del Diario del Gourmet de Provincias (que además es el responsable de esta hecatombe de moluscos). Quiero compartir una de las recetas que trabajé en el taller que di la tarde del lunes 25. Un taller de mejillones, claro.
ZUPPA DI COZZE ALLA TARANTINA (Sopa de mejillones al estilo de Taranto)
Para 4-6 personas:
2 kg de mejillones
400 g de tomates (frescos o pelados)
2 dientes de ajo
Perejil
Aceite de oliva
Vino blanco
Sal, pimienta
Pan
En una olla calentar el aceite con el ajo ligeramente aplastado. Añadir los mejillones. Añadir un vaso de vino. Añadir los tomates picados. Salpimentar. Cubrir y dejar cocer 7 minutos a fuego fuerte hasta que se hayan abierto los mejillones.
Tostar el pan. Servir en cuencos con una loncha de pan tostado, los mejillones, el caldo y abundante perejil picado.
Aprovecho para agradecer y saludar a todos los que participaron en el taller: Pepe Ferrer, que presentó la cata de vinos italianos de forma superba; Jorge Guitián, que limpió kilos y kilos de mejillones, además de organizarlo todo tan bien; Amalia López que se preocupó del listado de asistentes; Arturo Fajardo “Chicolino” que dejó que tomara prestado todo lo que necesitaba de sus instalaciones (nota bien: el horno NO era suyo); Jose Manuel García que hizo… de todo, ¡la verdad!; Xosé Deira, alcalde de Boiro, que además de no soltar ningún discurso oficial a lo largo de esos días, se ofreció de pinche en el taller (el año que viene le ponen delantal personalizado seguro); Berta Castro (El sabor de lo dulce), Mercedes Blanco (La Aprendiz de Chef), Carmen Albo (Guisándome la vida) y Lili Fabeiro (Cocina de color lila), gallegas y gastroblogueras a las que por fin pude poner cara y que viajaron hasta ahí sólo para eso – no sabéis lo que significó para mi; Sonia Lebedynski, que se presentó con un “te sigo en facebook” y que después descubrí que tiene una voz estupenda; y todos los demás cuyos nombres no sé que participaron activamente preguntando, picando, preparando los platos.




























