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Piccolo. Spazio. Pubblicità.*

Una breve nota para deciros que en el otro blog hay novedades para Navidad y enero. Parece que me es imposible descansar un momento, y justo cuando ya domino los tiempos de la organización de los talleres, voy y me meto en otro fregao. No me engaño, seguiré siendo así siempre – aunque de vez en cuando me quejo y deseo no sé, una semana sin tener que pensar en nada. (Imposible, lo sé).

Navidad 2010

Estoy muy contenta de cómo están yendo los talleres, y no hablo sólo de que se apunte mucha gente: la satisfacción al haber tenido una idea, y de que se vaya haciendo realidad, es enorme. Cada día quiero arreglar cosillas, añadir algo, y siempre con la idea de crecer y de hacer las cosas realmente bien. Despacio, consolidando lo que está bien, y dando un paso a la vez.

Por esto los talleres son aún en mi cocina, aunque a veces se me quede estrecha, o el horno funcione regular: voy despacito, afianzando programas, perfeccionando técnicas, conociendo a más gente, escuchando opiniones. Algún día, espero, :Panepanna tendrá una sede toda suya, y mi casa quedará para las cenas con amigos y la #twittarta navideña.

Este año, con todos los cambios que ha habido, no sé si tendré el tiempo de montar el árbol de Navidad o cualquier otra decoración. Pero para 2011 os prometo un mes de diciembre hipernavideño. ¡Felices fiestas!

*cita incomprensible a los no-italianos, sorry. Es el comienzo de una canción de Vasco Rossi, Bollicine.

De por qué me hice blogger

Heather Armstrong de Dooce y Elena Chesta de Comida de Mama han sido mis primeras inspiraciones, y a menudo, cuando tengo una duda al enfrentarme a un post, me pregunto – ¿Cómo lo haría ella?

A través de ellas he conocido webs, productos, blogs, música, películas, libros. Representan la esencia de lo que significa ser blogger, las he visto dudar ellas mismas delante de ciertas elecciones, y creo que siempre han sabido mantener su integridad e independencia. Es una línea difícil de mantener, estoy segura, sobre todo cuando, como es el caso de Dooce, vives de tu blog. No sé explicar cómo, pero ella se ha ganado mi confianza, dia a día, en los 6 años que llevo leyendo sus post.

La campaña de marketing que ha hecho Fagor de sus hornos estos días, encargando post a distintos blogueros españoles, me ha dejado con mal sabor de boca. Primero por Fagor, que evidentemente nos toma por tontos. Y segundo por esos blogs, algunos de los cuales leía con cierto interés – A mi lo que me gusta es cocinar, A las 3 de la tarde, Con delantal, Food & Cook.

En mi opinión no es así que se construye la confianza y el valor de ser blogger, ni hacia quien nos lee, ni hacia los productores. Señores de Fagor, una sugerencia, porque siempre hay espacio para mejorar. Escojan, en vez de cinco (o diez, o lo que han sido), un blog de mucha visibilidad. Instalen un horno en su casa, por, pongamos, un mes, y que ese blogger lo pruebe. Después, que diga lo que le ha parecido, en total libertad. ¿Saben qué? Si hubieran hecho eso, yo ahora, que estoy a punto de cambiar de horno, igual me habría planteado seriamente uno de los suyos. Y ¿saben qué? No lo han hecho, y yo ahora no sé qué horno me compraré, pero sé, seguro, que no será Fagor.

Resumen de la Pasqua de este año

Haciendo huevos de Pasqua - La mesa de trabajo

Vaya cara me han puesto L&L para la foto de la mesa de trabajo. Los huevos, cocidos, los hemos teñidos antes con los colorantes de los vasos (agua caliente, dos cucharadas de vinagre y colorante alimentar para teñir huevos), para luego darle un segundo color en los platos hondos de la izquierda.

Huevos bicolores

Este año he decidido probar esta técnica (de la que han hablado también aquí y aquí), que repetiré seguramente al ser muy sencilla y de gran efecto.

Huevos bicolores

Los huevos que han quedado mejor los hemos guardado para el desayuno de la mañana de Pascua.

Huevos de colores
No obstante la intuición diga lo contrario, he encontrado que los huevos morenos dan resultados mejores: suelen tener una forma más regular, una cáscara más lisa y con pocas imperfecciones, mientras que los blancos a menudo tienen pequeñas deformidades y puntitos en la cáscara. El color sale algo distinto por supuesto, pero no malo.

Como se puede ver en las fotos, mis huevos han salido con bastante grietas e imperfecciones. No me preocupo mucho de que salgan perfectos, ya que el domingo por la mañana serán depositados en el césped del parque, y acabarán aplastados en las bolsas de recolección de los niños.

Las cestas
Éstas son las cestas que L&L preparan el sábado por la tarde para el conejo. En la de la izquierda se puede ver la zanahoria, cebo-recompensa.

La mesa de Pascua
Mi estética minimalista se viene abajo en las fiesta grandes. Pascua significa colores chillones, conejos dorados, huevos de todos los tamaños. Éste es un detalle de la mesa del desayuno.

Desayuno pascual
El desayuno pascual resumido en un plato: chocolate, salame (salchichón), pan con aceite y huevos duros.

Linus recogiendo huevos
Cada año hay una foto así, algún día escanearé las de cuando era niña yo. Un par de Conejos distribuimos (¡en secreto!) los huevos de chocolate y los pintados por una zona del parque, haciendo un pequeño circuito que los niños tendrán que seguir.

Caza al conejo pascual
A los mayores se les recomienda de que no corran demasiado, a los pequeños se les ayuda a que avisten los huevos más escondidos.

Huevos en la palmera
El Conejo Pascual es un cachondo, y los huevos llegan hasta lo alto del tronco de una palmera.

Huevos!

Así se acaba un kilo (o más) de huevos de chocolate.

Siete

Así vuelven del cole

Hace siete años iba camino del hospital Montepríncipe de Boadilla del Monte. Mañana celebraremos el cumpleaños de León, pero yo siempre empiezo recordando las 24 horas anteriores. Mi padre también se ha acordado de él un día antes, y hoy ha enviado a la lista de correo Mayer (sí, mi familia – 30 personas más o menos entre los 1 y los 86 años – tiene lista de correo) esta filastrocca, un cuento gracioso en rima. No lo traduzco porque perdería su gracia, pero si lo leéis en voz alta seguro que entenderéis la maravilla que es.



SETTE

sette e non più sette!
ma quattordici ventuno ventotto
(Pulcinella ha vinto al lotto)
trentacinque e quarantadue
sei paziente come un bue
con il cuore di un Leone
che ci canta una canzone:

“quarantanove e cinquantasei
(che bell’asino che sei)

sessantatré, settanta
(quando ti svegli il gallo già canta)

settantasette ottantaquattro
con in mano un bello scettro
uno scettro da gran Re
per far quello che vuoi te:
darlo in testa a tuo fratello
se fa troppo l’asinello,
rimestarci un po’ la pasta
farci un gran salto con l’asta,
dar la caccia a due canguri
o pescarci tre paguri…”

novantuno novantotto
oramai sono un po’ cotto
ma riesco (con affanno)
a cantar: BUON COMPLEANNO

Auguri dal nonno perditempo

Skinny León

Esta foto también la hizo mi padre – León con 20 días, sin dejar de escudriñar cualquier cosa pasara a su alrededor.

Feliz San Valentín

Que los que claman contra esta celebración sigan clamando. Hoy no hace falta gastar dinero. Es suficiente cogerse de la mano y decir – Ti amo.

Me las como o me las dejo?

El sábado comimos lentejas. A la española, caldosas y con todas sus cositas – hueso de jamón, chorizo y morcilla. Hacía tiempo que no las preparaba, ya que L&L las comen a menudo en el colegio y en casa de legumbres suelo preparar más garbanzos o judías.

Por la tarde empecé a rascarme – los últimos mosquitos de la temporada, pensé (aún sobreviven aquí al sur). Después de cenar noté que tenía unas cuantas picaduras – en la espalda, en la barriga, en el pecho. A la hora de acostarme empezaban a bajar por las piernas y los brazos: decididamente no eran picaduras.

Legumbres

El domingo me levanté que parecía entre un leopardo y una naranja: a manchas y con bultitos. A la hora de comer fui a la farmacia, donde nada más verme [me bajé los pantalones ahí mismo, ya que el sarpullido más escandaloso era en los muslos] me dijeron que me fuera a Urgencias.

Dos horas después he vuelto a casa, hambrienta, con el culo dolorido del pinchazo de Urbason.

Aún no sé qué ha causado la reacción alérgica, ni esta ni la otra vez. Entonces había comido mucho chili con carne (hecho por mi), antes de ayer lentejas. No conozco nadie que tenga estas alergias pero sí he oído hablar de ellas. Me parece raro porque en los últimos dos meses creo que he comido lentejas por lo menos otra vez; judías blancas y judiones por lo menos un par de veces, y garbanzos no puedo ni contarlas (los comemos muchos de bote para una sopa rápida, o en hummus). Sé que se puede ser alérgico a una legumbre sí y a otra no.

Lo cual me deja con las ganas de averiguar, si así es, a cuáles soy alérgica yo. Estaré, cada dos semanas, preparándome un buen plato de una legumbre a ver qué pasa? De sábado, por supuesto, así que si tengo que irme corriendo a Urgencias Juan puede acompañarme después de haber dejado L&L con alguien. O tendré que hacer pruebas de alergias, que no me hace ninguna gracia? O, peor aún, oiré mi doctora decir que no tome más judías y lentejas y ya está? [Conocièndola, a mi doctora, probablemente detectará una posible depresión - ya se sabe, el sarpullido es un típico síntoma depresivo]

Sarpullido

Perdonad la cruda imagen de mi muslo izquierdo - pero igual así alguien puede ayudarme a descubrir qué es esto!

puesta al día

He pasado el mes de agosto planeando una actividad que luego he decidido abandonar. He vuelto a pensarlo todo con algo de perspectiva, y ahora hay un nuevo proyecto en marcha. Desde mañana estoy de vuelta en la Taberna del Alabardero (en la cocina grande, sí), y tendré mucho menos tiempo a mi disposición; por eso he querido dedicar lo más posible de mis vacaciones a darle un empujón a la nueva idea. El gráfico está en ello, el programador está listo para entrar en acción, yo intento adelantar trabajo y me pregunto si tendré tiempo para hacerlo todo. Por ahora no puedo quiero decir más, pero espero que sea una bonita sorpresa para todos.

Si no estoy en el estudio, emigro al salón con los dos leones (que no son el gráfico y el programador, pero quién sabe, quién sabe...)

Si no estoy en el estudio, emigro al salón con los dos leones (que no son el gráfico y el programador, pero quién sabe, quién sabe...)

la leche

milk, originally uploaded by annalibera.

Gentile signorina

Qué bonita Margherita Buy. Qué bonitas las coincidencias. Qué bonita la normalidad de dos mujeres que se enamoran.

(via Panduzza)

el negrito, qué pesao

En el semáforo al lado del quiosco donde compro los periódicos todos los días hay un africano que vende pañuelos. Me saluda cuando nos cruzamos, a veces me doy cuenta tarde porque voy por la calle con la música en las orejas.

La quiosquera me dice – Qué pesao el negrito ese, verdad?.  Dice negrito, como se usa aquí para hablar de los africanos, así como se dice chinito para un asiático. No es un peyorativo de por si, depende de cómo lo usas, pero a mi, criada no obstante todo en la politically correctness, suena mal, y con un suspiro y una sonrisa de circumstancia murmullo algo sobre qué quieres que sea un saludo, el pobre, ya tiene bastante con el trabajo que tiene.

La quiosquera a penas me echa cuenta y sigue charlando – Es pesao, sí, pero, ¿y el de antes? Qué majo! Y qué pesao también! Ya tiene piso, sabes? Me lo encontré en el Hipercor el sábado y merendamos juntos y nos contó del piso, pero qué vergüenza que no paraba de abrazarme y todos nos miraban, es que siempre ha sido un pesao!

Mira tú por dónde, la quiosquera. Lo llamará negrito, pero merienda con el, sabe de dónde viene y qué trabajo tiene el padre. Yo lo llamo africano, pero ni contesto a sus saludos. Luego nos quejamos porque alguien dice “moreno”.