
Yo de Alicante he vuelto boquiabierta. Un sinfín de ingredientes y preparaciones que nunca había oído antes – y vale que soy guiri y que tampoco soy una grandísima experta, pero al fin y al cabo leo de esto todos los días…
No quisiera repetirme, pero estoy muy orgullosa de poder hacer unos talleres en la Escuela de Hostelería Gambrinus, así que aquí os dejo la información
y en Panepanna podéis saber un poco más del tema.
Yo hasta la semana pasada ni sabía qué era la Vega Baja – no que eso fuera problema para decidir ir con Jorge al Congreso de la Alcachofa de la Vega Baja: donde haya alcachofas, ahí estaré yo muy a gusto. ¡Y vaya si ha habido!
Jorge ya lo ha contado estupendamente aquí. Esto de ir a los mismos sitios es una putada, porque acabamos repitiendo posts, y él escribe más rápido que yo.
Aún no hemos acabado nuestro periplo por el Levante, que se está prolongando un par de días, con gran satisfacción nuestra. Las conexiones a internet en los hoteles son erráticas y el tiempo poco, así que mientras voy apuntando cosas y haciendo fotos, os dejo este post que tenía ya preparado.

En nuestros casi mensuales viajes arriba y abajo por la Ruta de la Plata, a veces paramos a hacer noche, normalmente en Salamanca, ya que está justo a mitad de camino y es siempre bonita. Además, cómo podemos si no comernos una tapa de Callos y morros como la que ponen en Tapas 2.0?

Estoy viva. Con un poco de gripe aún – que espero esté definitivamente derrotada para el viernes, que nos vamos de viaje (más sobre esto luego) – pero viva. De hecho, extremadamente viva, con tantas cosas por hacer que dejo el blog en último lugar, cuando tengo tantas cosas que contar.
Volveré más gorda, y más feliz. De esto, no tengo duda.
A 50 metros de casa de mi madre está Faggiani. El mostrador de la bollería del desayuno es un poema, y mi única preocupación es que en los cuatro desayunos que voy a poder hacer aquí no voy a poder probar todo lo que hay. “Cappuccino e cornetto” – cappuccino y croissant, 2,10€. Aquí un café no pasa del euro – y es de mejor calidad y hecho mejor. Da que pensar, no?

En Campo dei Fiori, aunque los bancos sean de guiris total – pasta de colorines, setas y tomates secos que buscan atraer con lo típico – el banco de la verdura me hace parar. Puntarelle! Alcachofas de dos variedades distintas! Radicchio!

Para comer, nos llevan al Palazzo delle Esposizioni, al Open Colonna, espacio singular en el tejado. En fin de semana hay brunch con buffet libre (30€) que tiene muy buena pinta. Nos preparan un menú especial sólo para nosotros, pero nos quitamos los antojos con algo que no vamos a poder comer en Sevilla, como por ejemplo la porchetta.

La parte de quesos tampoco está nada mal – ese gorgonzola me ha sacado una lagrimita. Y habéis visto la ensalada, que verde? Nada de iceberg aquí, la verdura en Italia es un tema serio.

Me quedé con el móvil sin batería, y de los platos de Antonio Colonna me quedé sólo con este (pero Elisia ha sacado alguna foto en Facebook). Curiosidad: el pequeno menú degustación se compuso de un aperitivo, tres platos de pasta, uno de carne y postre. La verdura, presente en la mitad de los platos. Igual váis entendiendo mi affaire con los carbohidratos.
Esta noche salimos a tomar pizza cerca de casa, mañana creo que hay más pasta (carbonara en Roscioli), pizza (en La Gatta Mangiona), el martes una pajata al límite de lo legal. Lo dicho, volveré más gorda, y màs feliz.
Todos los meses viajamos por deber – es lo que tiene tener un pie en Galicia y uno en Andalucía – aunque siempre conseguimos que también sea por placer. Como en Nochevieja, cuando aprovechando las subidas y bajadas obligadas para ver a todos nuestros hijos paramos en Cáceres unos días y estuvimos explorando Extremadura. Una pena que en el vídeo no se escuche el audio – sonaba música country, y en la estepa de la Vera encajaba muy bien.
Hoy nos vamos unos días en un viaje de placer a Roma, nuestro mini regalo de Navidad retrasado. Por supuesto, hemos conseguido que además del placer haya algo de trabajo. Que para nosotros, al fin y al cabo, es lo mismo.

Parece que todo está casi listo, a través del cristal he visto paredes pintadas de blanco, mesas y sillas, y sobre todo mucho espacio.
A la espera de que Pablo nos diga algo, pronto Simun (Vintage) llegará al centro de Sevilla.

Cuando vuelva a subir a Galicia, en marzo, iré a por sardinas -en el mercado- y a por fiuncho -en el campo-.
En mi región de Italia, Friuli, nunca pude encontrar finocchietto selvatico. En Galicia me estoy desquitando, crece en cualquier campo. Seguimos así, además, con nuestras aventuras recolectoras.
Ahora, si sólo consiguiera bulbos de hinojos buenos y a buen precio …

Lo bueno de tener casa en Negreira – si tienes unas horas libres, coges el coche y vas a la costa, y puedes ver atardeceres como este.

O pescadores locos en O Roncudo.

O herba namoreira (estos gallegos, si al final resulta que son unos romanticones).

Para comer, nosotros siempre de picnic. Una barra de pan, un trozo de queso, un tomate.

Con tanto viento y tanto frío, esta es la cara (por no hablar del pelo) que se te queda al volver a meterte en el coche. Pero merece la pena.
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Aún no tengo el link al vídeo de mi gloriosa y probablemente ridícula aparición en Giralda Tv ayer – os dejo una joya, la foto de los tres blogueros invitados:







