En todas las esquinas están abriendo gastrobares, y entre nosotros ya utilizamos la palabra casi con derisión: ayer vi uno con pantalla gigante y fútbol! Si con la quinta gama todos pueden ser cocineros, el gastrobar se está volviendo igual de omnipresente y homogéneo – en platos (mediocres) y precios (altos).
Antes de que llegara esta ola de nuevos locales a Sevilla, La Azotea ya estaba ahí. El nombre pasaba de boca en boca porque tenía algo de milagroso: un lugar bonito, donde te acogen con una sonrisa, con buenos vinos por copas a precios honestos, tapas novedosas con buen producto y bien ejecutadas. Y el precio nunca falla.
Nunca he conseguido comer sentada en mesa, porque está siempre tan lleno que es una suerte encontrar sitio en la barra. Aún así voy contenta y salgo siempre satisfecha, con la sensación de haber gastado bien mi dinero.
La última vez, con Akari, probamos unas coquinas con mini alcachofas fritas. La media ración era muy abundante, y a 8€ una opción más que interesante.
El guiso de Garbanzos con níscalos y atún, sencillo y honesto, a 4€ sigue estando en un precio muy razonable.
Dos tapas y una copa de vino por persona, y sales comido (lo he dicho, las porciones son abundantes) y feliz por no más de 12€.
La Azotea
Jesús del Gran Poder, 31
[y también, desde hace pocos meses, en calle Zaragoza, 5]
Sevilla
cierra domingo y lunes







