Noviembre se presenta lleno de eventos: el viernes empieza Evento Blog (yo voy!), el domingo San Sebastián Gastronomika (yo voy!), y este lunes pasado se ha celebrado la tercera edición del concurso Mejor Cocinero Novel (andaluz, N.d.R.) del año 2010, organizado por GSR-Andalucía, los mismos que organizan Andalucía Sabor.

Es curioso asistir ahora a estos eventos con Jorge. Lleva eventeando un par de años, conoce ya a bastante gente, yo voy a veces algo perdida, intentando mantener el tipo (cual, no sé, pero supongo que hay un tipo que mantener). Lo bueno de estas ocasiones es no solo asistir a las ponencias, sino poder acceder al backstage (en este caso, acreditados como prensa) y poder ver a los protagonistas más relajados, lejos de los nervios del escenario. Aunque las ponencias en este caso tenían un particular interés no tanto por los dos chefs más conocidos – Dani García y Quique Dacosta – que al fin y al cabo igual logras ver en otras ocasiones (la semana que viene en San Sebastián Gastronomika por ejemplo), cuanto por los cocineros sevillanos que dificilmente me voy a encontrar por ahí. Habiendo además comido en casi todos sus establecimientos, me hacía ilusión poder ponerles cara y escuchar que tenían que decir.

Manu Jara, con el que sigo cruzándome por casualidad una y otra vez. Primero a través de Esther Sánchez que siempre lo cita como su mentor en la repostería, luego en los meses que pasé en la Taberna del Alabardero las recetas que aprendía llevaban su nombre, y en Patito’ pude por fin ponerle cara mientras tomábamos una tartiflette juntos… En el último mes me lo he cruzado más veces, a el o a sus postres – cuando fui a Puratasca en octubre caí sin saberlo en la trampa perfecta que ha ideado (bautizada por Cayetano la técnica “del vendedor de cupones”) para que la gente se aficione a sus postres -tapas. Si uno pide postre, te traen a la mesa una bandeja con varios mignon dulces, y al final toda la mesa acaba tomando postre. Con nosotros funcionó.
La tapa que presentó, la Choco Burger, no he logrado probarla. Se murmuraba que había 300 para que las probáramos, pero yo no vi ni una. Habrá que volver a Puratasca para probar una. Malo será.

Simún Tapas – he comido ahí tres veces en el último mes. Supongo que eso dice todo, no?

Al estar patrocinado por Landaluz (asociación de empresas del sector agroalimentario de Andalucía) cada ponencia iba asociada a un producto/marca con el cual iba a cocinar el chef. A los que le tocó el aceite de oliva (Castillo de Canena, muy rico por cierto) no les supuso un problema seguramente. Pero a quien le tocó el arroz Brillante… Por suerte la empresa era Herba, que al ser parte (que complicado el mundo de los mega grupos alimentarios) de Ebro Puleva es la que produce La Cigala, Brillante y Nomen. Puedo imaginarme la cara de Quique Dacosta cuando le dijeron que tenía que hacer un arroz con Brillante. Al final utilizó un Arborio de Nomen, aunque quiso subrayar más veces que no quería hacer un risotto sino un arroz meloso (Miguel Díaz de Gastromium también se empeñó en recalcar esa distinción: pero que problema tenéis con el risotto?).
Al igual que los demás ponentes, también Quique Dacosta acaba de abrir una gastrotaberna, Mercatbar – y creo que otra, Vuelve Carolina, está en proceso. Le tengo ganas también a su restaurante, a ver si en primavera, cuando vuelva a abrir, tenemos ocasión de ir.

Admito que he vivido en el desconocimiento prácticamente total del fenómeno Dani García en los últimos años. Lo digo sin ningún pudor, tengo la a veces infeliz tendencia a pasar de lo que se pone en boca de todos – para dar ejemplos en otros campos, tardé tres años en ver Matrix, me negué a leer Pennac hasta que dejaron de hablar de el y hasta hace poco pensaba que Los pilares de la tierra era una mala traducción de Seven Pillars of Wisdom de T.E. Lawrence.
De todo lo que dijo, me pareció muy revelador que llamara la atención sobre el desconocimiento que hay en España acerca del aceite de oliva (virgen extra, que debería ser por supuesto, pero no lo es). Me sorprende -tristemente- que siga siendo necesario hablar de este tema, y lo compruebo cada semana en mis talleres.
Todos se jactan del buen aceite español (y siempre me repiten la historia de siempre, que si los italianos compran las aceitunas -o el aceite- aquí para luego venderlo por ahí como suyo. Al que yo les digo: pues tontos los españoles que se lo venden; que aprendan y lo vendan mejor!). Sin embargo cuando les pregunto que aceite tienen en casa – que marca, que variedad – muchos no saben contestar. Mas aun, muchos tienen aceite de oliva, a secas; y no saben que es un producto refinado – la diferencia que creen que hay es que uno es mas suave que el otro. De la dicotomía entre la idea que la gente tiene de ciertos productos y el conocimiento real, habría que hacer otro post (aunque cualquier cosa con la palabra “dicotomia” en el texto tendría mejor cabida en el blog de Jorge que aquí).
Más fotos del evento las podéis ver en mi Flickr – salí de ahí exhausta, como siempre cuando se me estimula mucho el cerebro, y con una muy buena sensación respecto al mundo de la cocina profesional. Me quedo con ganas de ir a Zurrutraque (no tiene página web, muy mal!), de ver Antojo, el nuevo gastrobar de Gastromium, de coger prestado un coche e ir a Utrera para poder comer en Besana.