Gastrópodos aún no está oficialmente en marcha, pero Rosana (de Holly Aprendiendo a Cocinar) y yo vamos barajando ideas y posibilidades de cara al otoño, y como al final de lo que se trata es de comer y beber, cuando quedamos aprovechamos para ir a explorar algún lugar nuevo.
El julio pasado hemos hecho doblete: primero otro proto-gastrópodo, Misha, nos ha llevado a una* de las tiendas de comida rusa de Sevilla, la que está en la Avenida de Málaga. Interesante, con algunos ingredientes útiles y difíciles de encontras (kefir, smetana, semillas de amapola para dulces, kvass). Esto se merece otra visita y otro post mejor documentado.

Esa misma noche hemos ido a probar las tapas de Tradevo, con la excusa de una oferta especial que hacían junto con el aceite Venta del Barón. Iba yo con pocas expectativas: había visto la pizarra de las tapas en su página de Facebook (cosa que por cierto hay que agradecerles, me parece muy interesante cómo algunos locales se mueven bien en Internet) y no se correspondían a mi idea de tapas creativas y novedosas. Sin embargo todo estuvo muy bien, tanto que aún ahora a más de un mes de distancia recuerdo el sabor de cada plato.
Rosana, Misha y yo estuvimos charlando, bebiendo (unos blancos muy agradables, yo un Sin Palabras de Albariño, ellos un Ca N’Estruc ’09 de Cataluña) y yo además twitteando.

Cucurucho de boquerones fritos con limon. Para acompañar, un Albariño "Sin palabras" http://twitgoo.com/19uxdc #Tradevo @gastropodos.
Sospecho que la presentación en cucurucho será el leit-motiv de las próximas dos temporadas. Cosas peores hay, y además los boquerones estaban muy ricos.

Croqueta de rabo de toro (muy rica) con mermelada de piquillo(que multiplica el placer por 3) http://twitgoo.com/19uydw Sigo con el Albariño.
La mermelada de piquillo era lo que más temía, esperándome esa salsa dulzona que fue novedad hace ¿10? años. Qué va: sabrosa, concentrada, acompañaba perfectamente las croquetas.

Brocheta de secreto de cerdo y mojo picón. Picada. Grasa. Rica! twitgoo.com/19uypd #tradevo
Las brochetas de secreto, hechas de carne picada y formadas como una larga salchicha alrededor del pincho, tipo souvlaki (sí, Rosana, últimamente la Grecia está por todas partes!) estaban muy poco hechas (bien), quedando así doblemente jugosas.
El local no tiene particulares virtudes estéticas -no es que sea feo, en absoluto, pero sí queda algo frío y desangelado. Las luces fluorescentes, la Plaga de los Bares sevillanos, no ayudan. Además, en cuanto se llenan tres mesas el ruido se hace muy molesto. Pero todo esto es tan común en los bares de Sevilla que no es ningún impedimento para volver, y el hecho de que esté en una zona con poco donde elegir para tapear hace que apetezca más aún.
* que yo sepa hay tres, las otras dos están en el Pasaje Cristina y en la calle Arjona.
Tradevo Gastro Taberna
Plaza Pintor Amalio García del Moral, Local 2
Sevilla