He sido invitada en el último momento por mis amigos/vecinos ruso/estadounidenses por el día de Acción de Gracias. Sólo nosotros y los niños, una excusa para comer cosas que no cocinamos normalmente.
Yo por primera vez he preparado un cornbread. Tan sencillo que tuve la duda de que faltara un trozo en la receta. Dulzón, me dejó perpleja al principio, sin embargo me ha encantado. Ha salido bien, me han dicho que era un óptimo cornbread (quizás han sido tan amables sólo porque les he traído una botella de Prime Uve?).
Misha me ha introducido a una nueva droga: el Pimm’s cup. Sólo los ingleses podíuan inventar esta bebida (licor? amaro?) que se bebe con gaseos y lonchitas de naranja y pepino, y está ri`qui `si `ma!
Por lo demás, cena buenísima: como aperitivo un aspic en versión rusa -o sea olvídate de la elegancia y la sutileza, y adelante con el colesterol: gelatina hecha en casa con manitas de cerdo, acomapañada por aceitunas y rábano picante y no sé qué más; pavo al horno en trozos (receta de Mark Bittman – será un intocable insoportable, pero sus recetas son siempre perfectas), puré de batata con jengibre, ajo y nata (pediré la receta), ensalada verde, mermelada de Lingonberry de kea (sustituto al parecer aceptable del cranberry, imposible de encontrar aquí); único fallo, una inconcebible ensalada de hinojo aliñada con creme fraîche y blue cheese, un atentado al hinojo, que además aquí al sur es difícil de encontrar y carísimo. Ningún dulce, menos mal.
Cornbread miel y salvia
(Sage and honey skillet cornbread, receta sacada de Bon Appetit, noviembre 2007)
1 taza (160 g) de harina de maíz amarilla
1 taza (120 g) de harina blanca
1 cuchara de levadura química (baking powder)
1 cucharita de sal
6 hojas de salvia picada más 12 hojas enteras frescas*
1 taza de leche
media taza de miel
1 huevo
media taza de mantequilla
Calentar el horno a 200ºC. Calentar una sartén (de hierro, yo he utilizado aluminio anodizado como ésta) poniéndola 10 minutos en el horno (evidentemente, la sartén tiene que poder ir al horno, así que nada de mango de plástico o madera).
En un bol grande, mezclar las harinas, la levadura, la sal y la salvia picada. En otro recipiente mezclar la leche, la miel y el huevo.
Sacar la sartén del horno, añadir la mantequilla y dejar que se derrita. Pasar casi toda la mantequilla a la mezcla de leche (en la sartén tiene que quedar justo lo que cubre el fondo). Añadir las hojas de salvia a la sartén, cubrirlas con la mantequilla y disponerla como se quiera, yo las puse en forma circular (aunque es difícil que se queden en su sitio cuando se añade la masa, quizá sea mejor un arrangement más caótico).
Añadir los ingredientes líquidos a los seco, y mezclar sólo hasta que esté amalgamado; como para los muffin, no hay que mezclar demasiado. La masa es bastante líquida. Verter en la sartén encima de las hojas de salvia. Hornear unos 22 minutos – tendrá que estar dorado oscuro en los bordes y el palito de dientes pinchado en el medio tiene que salir limpio. Dejar enfriar en la sartén 10 minutos, luego volcar en el plato de servicio.
*la salvia fresca se encuentra a veces en El Corte Inglés, en la sección de hierbas frescas refrigeradas. Es bastante rara, por eso cuando la veo compro dos o tres paquetes y la congelo.